martes, 20 de septiembre de 2011

Alma Inconquistable...




   Una de las razones por las que hoy por hoy más se conoce este sobrecogedor e impresionante poema (1875) de William Ernest Henley, es la película de mismo título dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman, Invictus, incluido originalmente en la colección "In Hospital".
 
   Es una excusa perfecta para reflexionar sobre unos renglones que no tienen desperdicio; de hecho, Nelson Mandela los tuvo escritos en una hoja durante su prisión sirviendo de motivación para dar sentido a sus años de cautiverio y poder sobrevivir. Y es que, el autor de este poema no fue menos admirable que Mandela; Ernest Henley fue un niño con serios problemas de salud que acabaría escribiendo diversos poemas, fue crítico y editor de la Revista de Arte y, por su amputación de una pierna, dejó como legado literario el personaje de Long John Silver, el personaje con pata de palo en la "Isla del Tesoro".

   Buscando el significado de Invictus (Invicto), he conocido la raíz latina: INCONQUISTABLE, y me quedo con este adjetivo porque, en mi opinión adquiere así más significado si cabe. Aquellas personas que reciten este poema con sentimiento, será porque, por circunstancias de sus vidas, se sientan orgullos de ser “el amo de sus destinos, el capitán de sus almas” y, el hecho de ser dueños de nuestro propio destino en esta sociedad que puede ser conquistada por tantos valores insignificantes, es algo que me emociona; me emocionó al oírlo en el cine viendo el maravilloso papel de Morgan Freeman y me emociona escuchándolo de nuevo en fragmentos que lo extraen. 

   Sin darme cuenta, en mi evolución como persona, son palabras que me hicieron pensar y hacerme más fuerte ante ciertas adversidades y valorar más lo que cada día tengo. Son pequeños fragmentos, los que a veces nos hacen sentir bien leyéndolos una y otra vez.


1 comentario:

Irune Labajo dijo...

Gracias por compartir algo tan bonito.

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